
Los Minnesota Timberwolves renovaron su plantilla este verano y apuestan por la química entre Anthony Edwards y LaMelo Ball para volver a competir en el Oeste. El equipo, que llegó a las finales de la Conferencia Oeste en dos de las últimas tres temporadas, fichó a Ball para reforzar el perímetro junto a Edwards y quiere cambiar también el ambiente del vestuario.
La escena del primer día del campamento de entrenamiento, a finales de septiembre, lo resume. Ball se inclina en la parte alta de la zona y lanza con el peso sobre los talones. Se muestra imperturbable cuando los dos primeros tiros atraviesan la red. Lanza el tercero como si el acierto ya estuviera decidido. El balón rebota en el aro, él se lleva las manos a la cabeza y suelta una palabrota.
Edwards, a su lado, se ríe. Es su turno. Mete tres tiros seguidos con facilidad y lanza al aire un choque de puños exagerado cuando entra el tercero. Pasa a la siguiente estación.
La mayor parte del equipo llevaba semanas entrenando junta. El último ejercicio del día era el clásico juego de patio: Around the World, en el que cada jugador debe anotar tres tiros seguidos mientras recorre la línea de tres puntos. Todos los bases y escoltas de los Wolves competían entre sí.
En su siguiente turno, Ball está solo en la parte alta de la zona y más concentrado. Esta vez carga el peso hacia las puntas de los pies y mete tres seguidos. Se mueve a la derecha para la siguiente estación, acierta los dos primeros y rebota sobre los pies al soltar el tercero. El balón sale rebotado del aro y Ball camina por la cancha con la camiseta casi sobre la cabeza, incrédulo.
“Mucha alegría”, dice el veterano pívot Rudy Gobert mientras observa el ambiente del entrenamiento. “Las vibras son geniales. Creo que lo necesitábamos.”
Un equipo más pequeño, más joven y con otro espíritu
La llegada de Ball hizo a los Wolves más pequeños, porque traspasaron a Julius Randle, su pieza clave en el traspaso de Karl-Anthony Towns de 2024, y al favorito de la afición Naz Reid. También los hizo más jóvenes. Jonathan Kuminga, de 24 años, que firmó en la agencia libre, y Ayo Dosunmu, de 26, tendrán papeles importantes y encajan en el calendario vital de Edwards.
Minnesota espera que la apuesta le permita competir con los San Antonio Spurs y el Oklahoma City Thunder, los campeones de conferencia de las dos últimas temporadas, que usaron su tamaño para eliminar a los Wolves en playoffs consecutivos.
“El año pasado no fuimos la mejor versión de nosotros mismos en playoffs, pero también sabemos lo alto que está el listón en la Conferencia Oeste”, dijo el presidente de los Wolves, Tim Connelly, en el media day. “Somos muy conscientes de lo que tenemos que superar y de lo difícil que será. Y creemos que estamos más preparados que nunca.”
El equipo reconoció que debía aligerar las labores de manejo de balón de Edwards, y él recibe la ayuda encantado.
“Siento que soy un dos natural de corazón”, dijo. “Nunca pensé que podría desarrollar habilidades de base. Sé que Finchy [el entrenador Chris Finch] me insiste en que pase el balón, pero ahora tenemos a LaMelo, así que estoy feliz.”
Para Minnesota era importante sumar la capacidad de pase de Ball, pero también su energía y su alegría, dos cualidades que su entrenador admitió que al equipo le faltaron con frecuencia en los últimos años.
“Cambiamos el mal humor por la euforia”, dijo Finch antes de un partido de pretemporada en el Madison Square Garden este mes.
Por eso estos concursos de tiro al final de los entrenamientos son tan importantes: el equipo espera que sean un reflejo de lo que será la temporada.
Según fuentes del equipo, la organización cree además que sus dos estrellas pueden darse mutuamente lo que al otro le falta. A Ball, un carácter más serio que acompañe a su espectáculo. A Edwards, un compañero de alegría contagiosa cuyo vínculo, esperan, mantenga feliz a su superestrella.
“Cuando Melo entra aquí, llega a trabajar sonriendo todos los días y se involucra con todos en el edificio”, dijo Finch. “Anthony es una persona muy alegre y se alimenta de esa energía.”
“Pero Ant tiene una seriedad real. Tiene mentalidad asesina. Los dos son rátones de gimnasio, y eso está bien. Pero hay una seriedad en Ant. Puedes activarle ese interruptor en un instante y responde. Y creo que eso también es lo que LaMelo necesita ver.”
El viaje a París que unió al vestuario
Cada verano, Gobert invita a sus compañeros de los Wolves a París.
El equipo estuvo cerca de hacer el viaje en el verano de 2025, pero los conflictos de agenda lo frustraron. Gobert repitió la oferta semanas antes de la eliminación de Minnesota en la segunda ronda de los playoffs de 2026.
“Yo lo organizo”, dijo Gobert a sus compañeros. “Ustedes solo tienen que comprar los billetes de avión y venir.”
Entonces, en julio, los Wolves dieron el golpe para adquirir a Ball. Casi al instante vieron un renovado compromiso de Edwards.
Edwards recibió a Ball en su casa de Minneapolis y los dos empezaron a entrenar juntos en la cancha ese mismo mes. Edwards bromeó con que se unieron por la necesidad de limitar las palabrotas en las entrevistas posteriores a los partidos.
“Realmente tenemos la misma personalidad, de verdad”, dijo Ball.
Juntos lideraron el impulso para viajar a París. Fletaron un avión desde Minneapolis para los jugadores que estaban en la ciudad. Viajaron catorce jugadores. Solo faltaron Bones Hyland, por motivos personales, y Donte DiVincenzo, operado unos meses antes de una rotura del tendón de Aquiles.
“Ant y Melo hicieron un gran trabajo animando a los chicos en el chat grupal”, dijo Gobert. “Y luego yo me encargué de la logística. Fue muy, muy significativo.”
Nada más aterrizar, los jugadores fueron al gimnasio para entrenar. Gobert organizó el uso de Clichy Hall, un recinto con aire acondicionado, algo que, según aseguró a sus compañeros, no es común en Francia, a una manzana del río Sena.
Más tarde, los Wolves recorrieron el río en un paseo en barco por la ciudad, con la Torre Eiffel al paso. Varios jugadores señalan esa excursión como lo mejor del viaje.
“Fue genial. Te hace querer ser honesto con los demás”, dijo Gobert. “Te hace querer lograr cosas con los demás, trabajar duro, hacer cosas incómodas. Tengo ganas de ver cómo se traduce en lo que vamos a hacer este año.”
“Creo de verdad que nos importamos unos a otros y queremos vernos triunfar dentro y fuera de la cancha. Queremos vernos ganar. Y en este negocio no es común ver eso.”
Es el tipo de camaradería que Edwards reclamaba desde hace varias temporadas. Miró a Oklahoma City y señaló que su unión los hacía jugar como “15 marionetas con un solo hilo”, y lo dijo como un cumplido.
En el media day recordó que en años anteriores los Wolves pasaban poco tiempo juntos tras la temporada. Él pensaba que ganar y construir una conexión empieza en el verano.
Ahora los Wolves tienen una liga de fantasy football para todo el equipo. Edwards y Ball tienen su propio saludo. El chat grupal está tan activo que Gobert bromeó con que tiene que silenciarlos.
“Creo que mucha gente juzga mal la NBA”, dijo Edwards en el Fanatics Fest este verano. “Es igual que el AAU. Cuanto más unidos están tú y tu equipo, más posibilidades tienen de ganar un campeonato.”
Ball facilita el juego de Edwards
Ball saca de banda hacia Gobert y corre hacia él.
El marcador está empatado con 41 segundos para el descanso en un partido de pretemporada entre los Wolves y los Indiana Pacers, el 7 de octubre. Los dos mejores defensores de los Pacers, Andrew Nembhard y Aaron Nesmith, presionan en toda la cancha.
Nesmith se planta delante de Edwards para evitar el pase de saque, así que Ball se lo envía a Gobert, que se lo devuelve enseguida mientras sube la cancha con Nembhard persiguiéndolo.
Cuando Ball se dirige a canasta, atrae al pívot de los Pacers Ivica Zubac para frenar su avance. Eso obliga a Nembhard a cambiar para cubrir a Gobert. Mientras tanto, Edwards sigue trotando hacia la línea de tres puntos, donde queda sin marca. Ball le lanza un pase desde debajo del aro.
Es exactamente lo que los Wolves imaginaron al adquirir a Ball. Ven el beneficio que tendrá para sus hombres grandes: el pívot Joan Beringer dijo que nunca había recibido tantos pases largos al aro como en el primer día de entrenamiento. Y creen que el alero Jaden McDaniels puede dar el salto al All-Star esta temporada si Ball le consigue más tiros abiertos.
La temporada pasada, según Genius IQ, Edwards subió el balón más que cualquier otro jugador de los Wolves, pero sus 3.7 asistencias por partido fueron su cifra más baja desde la campaña 2021/22. Sus jugadas de aclarado se dispararon hasta 14.6 por cada 100 posesiones, un máximo en su carrera según Genius IQ y la séptima cifra más alta de la liga.
“Necesitábamos hacerle el juego más fácil a Anthony”, dijo Finch. “Puede que no haya un escolta en la liga que cree ataque más eficiente para sus compañeros que LaMelo.”
Los compañeros de Ball en Charlotte la temporada pasada tuvieron un porcentaje efectivo de tiro de campo del 67.9% después de recibir un pase suyo con oportunidad de asistencia. Eso fue el segundo mejor entre 199 jugadores calificados. McDaniels, de hecho, quedó primero, pero con mucho menos volumen que Ball.
Con Ball asumiendo más labores con el balón, Edwards cree además que puede mejorar como defensor.
“Siento que en los últimos años no pude defender tan bien como quería porque estaba subiendo el balón”, dijo Edwards. “A veces tenía que anotar todo el tiempo. Estaba súper cansado.”
Un estreno en Miami y las dudas por la disponibilidad
Minnesota abrirá su temporada el miércoles por la noche en Miami (7:30 p.m. ET), en un duelo entre dos equipos que hicieron traspasos de gran calado este verano. Será la ocasión de poner a prueba la química entre Edwards y Ball, que se ha visto natural en la pretemporada. En los cuatro partidos de exhibición que jugó la pareja, Ball lideró al equipo en asistencias en tres y Edwards lideró en anotación en todos.
Los Wolves saben que habrá dificultades de adaptación, sobre todo si Ball se pierde partidos. Ha jugado una media de 50.5 partidos por temporada en sus seis años de carrera, aunque sus 72 partidos la temporada pasada fueron su mayor cifra desde la campaña 2021/22, su segundo año en la liga.
Finch sabe que el equipo aún no ha sido puesto a prueba ni ha enfrentado una adversidad real, pero los Wolves confían en el cambio de ambiente y en su dúo de backcourt para superarla.
“LaMelo va a cometer errores. Solo que los va a cometer con una sonrisa en la cara”, dijo Finch. “Va a ser uno de esos jugadores con los que es difícil enfadarse. Anthony también es difícil de enfadarse.”